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12 dic 2009

EL ABRAZO DE NAVIDAD

Mensaje del Padre Carlos Arce para estas fiestas



Al acercarse la Navidad nos colocamos en una órbita de festejo, de paz, de encuentro con los demás; a veces, también, de reflexión y de dolor por los que físicamente ya no están; o peor aún, por lo que están pero que las ofensas y agravios han alejado de la vida familiar y de amistad.
Cuando Jesús se hizo carne asumió toda nuestra condición humana para rescatarnos y elevarnos a un plano de santidad, a un nivel digno de los hijos de Dios.
El Padre Dios había creado el mundo justo y ordenado, pero la mentira del pecado se hizo tan intensa en el corazón del ser humano que fue necesario un rescate divino; por eso es que el mismo Padre Dios no nos dejó solos, sino que junto al Espíritu Santo nos enviaron a Jesús.
Jesús es el que viene, se hace carne, se hace ser humano y abraza a la humanidad en nombre de la Trinidad.
O acaso con el sólo hecho de aceptar ser carne, ¿no nos está abrazando?
O cuando quiso aprender a vivir en medio de una familia, ¿no está abrazando y dignificando la vida familiar?
O al preferir servir a los demás ¿no está abrazando lo sencillo y cotidiano?
Y al curar al paralítico, no está... y al mirar con amor al pecador, no está… y al tocar al enfermo, no está… y al dedicarle tiempo a sus amigos, no está…?
En definitiva, JESUS, nos enseñó a vivir libres del pecado y de aquéllas ataduras que no nos permiten despegar hacia los bienes más plenos y verdaderos: como la paz, el perdón, la oración, la fraternidad, la predilección por los humildes, la vida familiar, la entrega; es decir, buscar la santidad.
La Navidad nos invita a encontrarnos con los demás para compartir la belleza y la armonía de la vida. La Navidad es un reto para que ofrezcamos el perdón a quien nos ofendió, el diálogo a quién se alejó, una mirada al que nos guardó rencor, un gesto de verdad a quien vive en la mentira, un pan al que lo necesite, UN ABRAZO A TODA LA HUMANIDAD.
Es que, con el abrazo, le entregamos al otro la verdad de la Navidad, la gran noticia: ¡que Jesús desea nacer en su corazón y vivir en su hogar!
El gesto del abrazo fraternal es la entrega de los valores navideños a quien tocamos, abrazamos y besamos. El abrazo de la Navidad nos habla en pequeño de los grandes abrazos que tiene Dios para con la humanidad y que nosotros reproducimos en el seno del hogar, con los compañeros de trabajo, con los amigos, con los vecinos.
Que el abrazo de Navidad sea la expresión de la entrega del Niño Dios al corazón e intimidad de los demás.
Un abrazo y feliz Navidad.

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